Preppers: La Clave para Sobrevivir a Cualquier Crisis

El concepto de survivalismo, o preparacionismo como se le conoce más recientemente, ha cobrado una relevancia creciente en nuestro mundo contemporáneo, un reflejo de la incertidumbre y la ansiedad que caracterizan nuestra era. No se trata de un fenómeno nuevo, sino de un movimiento social con profundas raíces históricas que se ha adaptado y evolucionado a lo largo de las décadas, configurándose como una respuesta a una amplia gama de amenazas percibidas. Los preppers o survivalistas, son individuos o grupos que se preparan activamente para situaciones de emergencia, abarcando desde interrupciones locales del orden social hasta catástrofes de escala global. Su énfasis principal recae en la autosuficiencia, el almacenamiento de suministros vitales y la adquisición de conocimientos y habilidades de supervivencia esenciales. A través de este artículo, exploraremos en profundidad los orígenes, la evolución, las motivaciones, las prácticas y los debates en torno a este complejo y multifacético movimiento.

Orígenes y Evolución del Movimiento Survivalista

Para comprender el survivalismo actual, es fundamental rastrear sus orígenes y cómo ha evolucionado a través de los eventos históricos que han marcado la sociedad global.

Las Primeras Raíces (1930s-1970s)

Los cimientos del movimiento preparacionista moderno en el Reino Unido y Estados Unidos se forjaron en un contexto de políticas gubernamentales, amenazas de guerra nuclear, creencias religiosas y advertencias de colapso económico o social por parte de diversos escritores.

La Guerra Fría jugó un papel crucial en la década de 1950 y 1960. Los programas de defensa civil promovieron activamente la construcción de refugios públicos y personales contra ataques atómicos, así como la formación de niños, como se vio en las películas Duck and Cover. Esta era infundió un pánico generalizado ante la posibilidad de una guerra nuclear, un temor que fue, en parte, alentado por los propios gobiernos para concienciar a la población sobre los peligros atómicos. Algunas organizaciones religiosas, como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya instaban a sus miembros a almacenar alimentos y agua para un año, aunque esta recomendación se ha reducido a tres meses en la actualidad.

Más allá de la amenaza nuclear, las preocupaciones económicas también catalizaron el movimiento. En la década de 1960, el escritor y político Harry Browne ofrecía seminarios sobre cómo sobrevivir a un colapso monetario, a menudo colaborando con el arquitecto Don Stephens, quien proporcionaba información sobre la construcción de refugios autosuficientes en ubicaciones remotas. En 1974, el escritor y economista Howard Ruff publicó Famine and Survival in America (Hambruna y supervivencia en América), una guía que ofrecía consejos sobre el almacenamiento de alimentos y recomendaciones económicas para afrontar un colapso socioeconómico. Ruff abogaba por la acumulación de metales preciosos como oro y plata como cobertura ante una posible hiperinflación o escasez.

Fue en este periodo cuando Kurt Saxon emergió como una figura clave. En 1975, Saxon comenzó a publicar su boletín mensual The Survivor, y se le atribuye haber acuñado el término «survivalist» para describir el movimiento. Sus publicaciones combinaban editoriales propias con reimpresiones de escritos de los siglos XIX y XX sobre diversas técnicas pioneras y tecnologías antiguas. El objetivo de The Survivor era preparar a sus lectores para el colapso total del sistema económico y social, mostrando cómo nuestros bisabuelos cubrían sus propias necesidades y las de sus vecinos. Los libros de Saxon, en particular la serie Survivor, son considerados esenciales para el survivalista o la persona autosuficiente, abordando temas como la producción de alimentos, la purificación del agua, la energía natural, el ahorro de dinero y la vida saludable. Cabe destacar que Saxon también publicó la serie Poor Man’s James Bond, más conocida por enseñar a fabricar bombas, venenos y armas, pero que, desde una perspectiva de verdadera supervivencia, se considera menos fundamental que la serie Survivor.

Otros influyentes autores y publicaciones surgieron en la década de 1970. En 1977, Mel Tappan lanzó el boletín Personal Survival (P.S.) Letter, que incluía columnas de notables preparacionistas como Jeff Cooper y Bruce D. Clayton. En 1980, John Pugsley publicó The Alpha Strategy, un libro que se convirtió en un referente para los survivalistas, ofreciendo técnicas para el aprovisionamiento de alimentos y suministros domésticos como protección contra la inflación y la escasez futura. A finales de la década de 1970, los survivalistas también establecieron una presencia inicial en línea a través de foros BBS y Usenet, donde compartían información y técnicas.

Crecimiento y Repunte (1980s-Actualidad)

El interés por el movimiento preparacionista alcanzó un primer pico a principios de la década de 1980, con obras como How to Prosper During the Coming Bad Years de Howard Ruff y Life After Doomsday de Bruce D. Clayton. El libro de Clayton marcó un cambio en el enfoque de la preparación, pasando de las crisis económicas y la escasez de energía a la guerra nuclear, coincidiendo con una nueva carrera armamentística entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En esta década, la idea de los refugios de supervivencia rural como medida de preparación también ganó terreno.

La desintegración de la Unión Soviética en 1991 generó un periodo de cierta relajación en el movimiento. Sin embargo, el survivalismo resurgió durante la administración Clinton, impulsado por debates sobre la prohibición de armas, y alcanzó otro momento de expansión con la psicosis en torno al Efecto 2000 (Y2K). Expertos económicos y de inversión predijeron cortes de energía, escasez de alimentos y combustible, y se publicaron numerosas guías de supervivencia. Aunque la crisis no se materializó en la escala esperada, el movimiento siguió evolucionando.

El siglo XXI trajo consigo la «tercera ola» del survivalismo, marcada por una nueva popularidad. Eventos como los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, los desastres ambientales (como el huracán Katrina o el tsunami del Océano Índico de 2004), la gripe aviar y el cambio climático global influyeron enormemente en la población, llevando a muchas personas a considerar la preparación como algo primordial. La crisis financiera y económica mundial de 2008, desencadenada por la crisis de las hipotecas subprime, reforzó aún más el movimiento, con la publicación de numerosos libros y consejos para la supervivencia ante escasez de energía, alimentos y terrorismo (nuclear o biológico).

La llegada de Internet ha sido fundamental para la expansión y consolidación del movimiento. Blogs, foros y sitios web han facilitado enormemente la comunicación y la difusión de información sobre supervivencia, conectando a preppers de todo el mundo. Plataformas como Reddit, Tumblr, Pinterest o YouTube han visto el surgimiento de comunidades preparacionistas activas. Un análisis de los títulos de vídeos en YouTube reveló que la pandemia de COVID-19 también impulsó notablemente la popularidad del movimiento.

Más recientemente, el conflicto armado entre Ucrania y Rusia se ha convertido en una preocupación primordial para el colectivo preparacionista en YouTube, desplazando otras temáticas que antes predominaban. La posibilidad de una escalada nuclear, considerando que Rusia es una potencia nuclear, es un temor recurrente que se manifiesta en los títulos de los vídeos.

¿Quiénes son los Survivalistas y Qué los Motiva?

El movimiento survivalista no es homogéneo; está compuesto por una diversidad de individuos y grupos con distintas motivaciones y enfoques, pero unidos por un objetivo central: estar preparados para lo peor.

Definición y Terminología

Los términos «survivalista«, «preparacionista» y «prepper» (del inglés) se utilizan a menudo de forma intercambiable para referirse a las personas que forman parte de este movimiento social. Su objetivo primordial es garantizar su propia supervivencia y la de sus familias, pudiendo satisfacer sus necesidades básicas (alimento, agua, refugio, seguridad) sin depender de infraestructuras o servicios públicos.

La subcultura survivalista mantiene su identidad de grupo mediante el uso de una terminología especializada y acrónimos que no se entienden generalmente fuera de sus círculos. Algunos de los términos más comunes incluyen:

  • SHTF: Shit Hits The Fan, que se refiere a «cuando las cosas van mal» o «cuando el mundo se va al infierno».
  • TEOTWAWKI: The End Of The World As We Know It, el fin del mundo tal como lo conocemos.
  • WROL: Without Rule Of Law, que describe un estado potencial de la sociedad sin ley.
  • YOYO: You’re On Your Own, significando que uno está desasistido o sin ayuda.
  • Doomer: un preparacionista incondicional que cree en un colapso social a escala malthusiana.
  • Estrategia Alpha: la práctica de almacenar artículos de consumo como protección contra la inflación y para el trueque y la caridad.
  • Incivilización: término genérico para una gran catástrofe.
  • Pollyanna o Polly: alguien que niega la perturbación que podría causar un desastre de gran escala.
  • Wampum balístico: munición almacenada para propósitos de trueque.

También existen categorías específicas de bolsas o kits de emergencia:

  • EDC (Everyday Carry): Objetos que uno lleva consigo en todo momento en caso de desastre.
  • BOB (Bug Out Bag): Mochila equipada con lo necesario para sobrevivir 72 horas en caso de evacuación.
  • BOL (Bug Out Location): Ubicación de emergencia a la que se dirigen en caso de desastre.
  • BOV (Bug Out Vehicle): Vehículo de emergencia.
  • INCH pack (I’m Never Coming Home pack): Mochila con equipo de supervivencia a largo plazo para un estilo de vida nómada.
  • Grab-N-Go Folder: Carpeta de documentos importantes lista para una salida rápida.
  • Get Home Bag: Para regresar a casa en una situación de emergencia generalizada.

Escenarios de Crisis y Preocupaciones

Los survivalistas se preparan para una amplia gama de escenarios de crisis, que pueden ser causados por la naturaleza o por el hombre. Las principales preocupaciones incluyen:

  • Desastres naturales: Huracanes, inundaciones, terremotos, incendios forestales, tormentas de nieve intensas, tsunamis, e incluso escenarios más extremos como supervolcanes o impactos de asteroides.
  • Pandemias y epidemias: Como la COVID-19.
  • Crisis económicas y financieras: Colapso económico, hiperinflación, desabastecimientos, caída de la red global.
  • Conflictos armados y ataques terroristas: Incluyendo la amenaza nuclear.
  • Colapso social y político: Alteraciones del orden social, anarquía.

El «apocalipsis zombi» es un término utilizado por algunos preparacionistas como una metáfora para cualquier desastre natural o provocado por el hombre, y como una forma ingeniosa de llamar la atención sobre la preparación. No obstante, la serie televisiva The Walking Dead se ha convertido en un paradigma de sociedad postcolapsista donde la epidemia de zombis representa la barbarie y la necesidad de supervivencia individual o en pequeños grupos.

También ha surgido la preocupación por la «ecosupervivencia», un interés en superar el colapso de la economía mundial y de la población humana causado por la grave degradación del medio ambiente. Esta preocupación se entrelaza con la ansiedad por la dependencia moderna de las redes de suministro y la vulnerabilidad ante su interrupción.

Caracterización y Percepción Social

A menudo, el movimiento survivalista se asocia con estereotipos de «fanáticos» o «radicales paranoicos». Sin embargo, la realidad es más compleja; muchos preppers son personas respetables, serias y con una sólida formación, y el movimiento ha ganado una mayor aceptación general. La percepción de que la preparación es algo anormal es un fenómeno relativamente moderno, ya que generaciones anteriores mantenían despensas y habilidades de supervivencia como algo común.

No obstante, la asociación del survivalismo con ideologías de extrema derecha es un aspecto controvertido. Esta conexión se debe, en parte, a la promoción de la autodefensa, la desconfianza hacia las instituciones y el uso de armas. Grupos como «Recolonisons la France» o «Three Percenters» (en EE. UU.) son ejemplos de esta vinculación. Sin embargo, es crucial señalar que no todos los survivalistas comparten estas ideas políticas; algunos son apolíticos o están motivados por preocupaciones ambientales, económicas o de salud.

Los medios de comunicación han contribuido a moldear la imagen del preparacionista. Programas como Doomsday Preppers de National Geographic, a pesar de ser un éxito de audiencia, han sido criticados por caricaturizar la visión del mundo de los preppers y por el exhibicionismo absurdo. Algunos críticos, en el debate del «anticolapsismo», vinculan el preparacionismo a un «imaginario muy masculino» basado en el individualismo y la fuerza física, sugiriendo una falta de atención hacia el cuidado y las necesidades de los más vulnerables en un escenario de colapso.

A nivel global, se estima que hay alrededor de 20 millones de survivalistas, con una concentración de 15 millones en Estados Unidos. El grupo más homogéneo se compone de personas de entre 25 y 35 años, que viven en áreas urbanas y se distribuyen equitativamente entre hombres y mujeres.

Preparación y Medidas Adoptadas

La preparación survivalista se basa en una combinación de estrategias prácticas, adquisición de conocimientos técnicos y desarrollo de una mentalidad adecuada para afrontar la adversidad.

Estrategias de Preparación

Para prepararse ante las emergencias, los survivalistas implementan diversas estrategias clave:

  • Almacenamiento de suministros: Acumulan alimentos no perecederos, agua y equipo de purificación de agua, medicamentos, semillas, leña, armas defensivas o de caza, y municiones. Se calculan las reservas necesarias para periodos que pueden ir de 24 horas a 72 horas, tres semanas o incluso más, dependiendo del espacio disponible para almacenar. El libro The Alpha Strategy de John Pugsley es un referente en el almacenamiento de alimentos y suministros domésticos.
  • Construcción de refugios: La creación de refugios subterráneos o fortificaciones es una práctica común. Las casas modernas diseñadas para soportar condiciones extremas, como huracanes o incendios, pueden construirse con materiales no inflamables como hormigón, acero y vidrio templado, funcionando como verdaderos búnkeres.
  • Adquisición de técnicas y habilidades: Aprenden habilidades de supervivencia como caza, pesca, agricultura, primeros auxilios, orientación, construcción de refugios y manejo de herramientas. También incluyen artes marciales y entrenamiento en el manejo de armas para la autodefensa. La preparación técnica es necesaria, pero no suficiente.
  • Planes de evacuación y comunicación: Establecen planes para salir de las zonas de riesgo y usan equipos como radios y walkie-talkies para mantenerse comunicados.
  • Preparación financiera: Algunos preppers acumulan monedas de oro y plata como medio para mitigar los efectos de una hiperinflación o colapso económico.

Un aspecto fundamental para el éxito en la supervivencia es la preparación psicológica. La actitud del superviviente es un ingrediente clave. Es crucial mantener la calma, aceptar la realidad de la situación y reaccionar adecuadamente. Los militares, por ejemplo, deben ser conscientes de que pueden verse envueltos en situaciones de supervivencia y conocer sus límites físicos y psicológicos. La voluntad de resistir y sobrevivir es, posiblemente, el factor más importante. Aspectos como una moral elevada, el buen humor y el optimismo influyen favorablemente en las posibilidades de supervivencia. Además, es importante controlar el miedo, la ansiedad y la irritabilidad, considerándolos reacciones normales que pueden fortalecer al individuo si se manejan adecuadamente. La capacidad de adaptación, creatividad e improvisación son también aspectos clave en un entorno desconocido y hostil. Mantenerse ocupado con tareas productivas ayuda a combatir la soledad y la desesperanza.

Tipos de Bolsas y Kits

El survivalismo ha desarrollado una clasificación de bolsas y kits diseñados para diferentes situaciones de emergencia:

  • Bolsas Bug Out (BOB): Diseñadas para evacuaciones a corto plazo (72 horas), contienen alimentos, agua, equipo de supervivencia y primeros auxilios. Se personalizan según las necesidades individuales y locales.
  • Bolsas de 72 Horas: Similares a las BOB, preparadas para un periodo de tres días, tanto para evacuación como para quedarse en casa si no hay otra opción.
  • Bolsas de Evacuación: Más amplias que las BOB, con suministros para evacuaciones prolongadas, incluyendo ropa, herramientas y documentos importantes.
  • Bolsas de Primeros Auxilios: Centradas en suministros médicos para atención inmediata.
  • Bolsas de Supervivencia en la Naturaleza: Equipadas para aventuras al aire libre, con equipo de camping, navegación y alimentos de larga duración.
  • Bolsas EDC (Everyday Carry): Bolsas pequeñas, a menudo para cinturón o pierna, que guardan objetos diarios esenciales.
  • Bolsas «INCH» (I’m Never Coming Home): Contienen equipo de supervivencia a largo plazo para un estilo de vida nómada, diseñado para vivir indefinidamente en la naturaleza.
  • Carpeta Grab-N-Go: Una carpeta organizada con documentos importantes para tomar y salir corriendo en una emergencia.
  • Bolsa Get Home: Preparada para un viaje de regreso a casa en una situación de supervivencia generalizada.

Survivalismo y Solidaridad: Un Debate Abierto

El movimiento survivalista, a pesar de su fuerte énfasis en la preparación individual, también presenta un debate interno y externo sobre el papel de la comunidad y la solidaridad.

Individualismo vs. Comunidad

Históricamente, el survivalismo ha estado muy asociado con la idea del «cada uno por su cuenta» en un mundo pre o post-apocalíptico. Esta ideología preconiza la supervivencia individual, haciendo de las armas un medio de protección para apoderarse de escasos recursos. El escepticismo ante la idea de progreso y la desconfianza hacia cualquier tipo de institución suelen conducir a una reacción aislacionista y antisocial en estos grupos, apostando firmemente por la respuesta individual.

Sin embargo, esta postura individualista es objeto de críticas, ya que puede perjudicar la solidaridad y la asistencia colectiva. La visión «anticolapsista» de Layla Martínez, por ejemplo, sostiene que el colapsismo y su imaginario survivalista (como en The Walking Dead) beben de la «peor masculinidad» –individualista y basada en la fuerza física– que asume que el hombre estará bien en un escenario de colapso, sin pensar en los cuidados o en las personas que necesitan atención médica.

Curiosamente, algunos survivalistas también optan por formar grupos comunitarios para compartir habilidades, recursos y conocimientos. Estos grupos pueden estar compuestos por miembros de diferentes orígenes sociales, profesionales e ideológicos, pero que comparten el mismo deseo de prepararse para la autosuficiencia. Esto sugiere que el movimiento no es puramente individualista en todos los casos.

El filósofo Aurélien Berlan, en su obra sobre «autonomía y subsistencia», distingue entre el survivalismo y el subsistencialismo. El survivalismo, promovido por «libertarios ultraliberales», lleva al extremo la visión liberal de la «guerra de todos contra todos» en un mundo post-apocalíptico, a menudo con proyectos de «bases autónomas sostenibles» (BAD) que tienen tintes fascistas. En contraste, el subsistencialismo se inscribe en la tradición del socialismo y su ideal de cooperación, sin la fascinación por la industria. Berlan argumenta que la autonomía no consiste en «subyugar o trascender el reino de la necesidad», sino en desarrollar una visión de libertad y felicidad dentro de los límites de la naturaleza y la necesidad, alimentando y conservando el potencial de subsistencia de la naturaleza.

Desde la perspectiva del subsistencialismo, la autonomía no es la libertad de hacer lo que uno quiere sin límites, sino la de no verse atrapado en una vorágine de imperativos sociales o de no perder la vida en el trabajo asalariado. Implica hacerse cargo colectivamente de nuestras necesidades y fragilidades, reconociendo nuestra interdependencia y copertenencia al planeta. Es un deseo de vivir sin amo, de acceder a los medios de subsistencia, y de volver a hacerse cargo de una parte de la propia subsistencia, lo que implica una reconquista de la libertad perdida por la dependencia del sistema industrial y el dinero.

La autonomía material, en este sentido, se manifiesta en la autosuficiencia, la autoproducción y el arraigo local. Implica «proveer a nuestras propias necesidades», «hacer por nuestros propios medios» y «vivir de nuestros propios recursos». Esto requiere definir y limitar nuestras necesidades, ya que si se expanden sin fin, nunca serán satisfechas y se perpetuará la escasez. «Hacer por nuestros propios medios» puede significar «hacer con nuestras propias manos», «hacer productos caseros» o «hacer las cosas juntos», lo que siempre requiere herramientas. El «bricolage» (ingenio para resolver problemas con medios limitados, sin pretensiones de perfección) es un principio clave.

Vivir de los propios recursos exige tener acceso a un territorio y sus bienes comunales, no solo a un espacio de vida personal. La tierra es la base de todos los recursos materiales, y la autosubsistencia requiere un lugar de habitación en un sentido amplio, que abarque un territorio compartido y gestionado en común. Esto vincula la autonomía material con el campesinado y las aspiraciones regionalistas. En un planeta finito, no se puede escapar a la necesidad; la libertad universalizable es la que se da dentro del «reino de la necesidad».

Preguntas Frecuentes (FAQs)

1. ¿Cuál es la diferencia entre «survival» y «prepper»? Aunque a menudo se usan indistintamente, existe una distinción cualitativa. Un «survivalista» generalmente se enfoca en «sobrevivir a la brava», desarrollando habilidades en entornos naturales como la construcción de refugios, encender fuego, cazar y pescar, fuera de la sociedad convencional. Se prepara para un colapso social completo e indefinido, asumiendo mayor desesperación y competencia por los recursos. Por otro lado, un «prepper» (o «preparacionista«) es alguien que se prepara para que la vida diaria normal se vea interrumpida, lo que implica almacenar comida, agua y equipos de comunicación, o prepararse para eventos específicos como desastres naturales. Asumen que la ayuda eventualmente llegará y que la vida volverá a la normalidad, por lo que su preparación es para eventos localizados de corto plazo. La preparación es cómo te preparas para las situaciones, mientras que la supervivencia es lo que haces durante una situación.

2. ¿Es ilegal ser un prepper en España? Los fuentes no indican que sea ilegal ser prepper en España. De hecho, el movimiento ha crecido en España por influencia norteamericana, especialmente en internet, y existen grupos organizados. El preparacionismo individual y los foros son populares en todo el mundo, incluyendo España.

3. ¿Cuáles son los aspectos psicológicos más importantes en una situación de supervivencia? La preparación psicológica es tan crucial como la técnica. Los aspectos más importantes incluyen:

  • Mantener la calma: Es fundamental para evitar la ineficacia.
  • Actitud positiva y voluntad de sobrevivir: Es el factor más importante, impulsando al cuerpo más allá de sus límites aparentes.
  • Optimismo y buen humor: Contribuyen a una moral elevada y son un antídoto contra el estrés, la ansiedad y el miedo.
  • Conocimiento de uno mismo: Evaluar las propias capacidades de adaptación y resistencia psicológica para detectar puntos débiles y fortalecer habilidades.
  • Aceptar y controlar el miedo: Percibirlo como una reacción normal y útil, y entrenarse para manejarlo.
  • Adaptación y creatividad: La capacidad de improvisar y adaptarse a un medio desconocido y hostil es clave.
  • Mantenerse ocupado: Realizar tareas para distraer la mente y aumentar las posibilidades de supervivencia, evitando la desesperación.

El survivalismo, bajo sus diferentes denominaciones y facetas, es una corriente social que refleja una preocupación genuina por la capacidad de adaptación y resiliencia humana ante un futuro incierto. Desde sus inicios marcados por el miedo a la guerra nuclear y el colapso económico, hasta su actual auge impulsado por pandemias, crisis ambientales y conflictos geopolíticos, el movimiento ha demostrado una notable capacidad para evolucionar y expandirse globalmente a través de las plataformas digitales.

Si bien persiste la imagen estereotipada de individuos aislados y armados, la realidad del preparacionismo es mucho más diversa. Coexisten en él motivaciones que van desde la preparación pragmática para desastres cotidianos hasta la visión de un colapso civilizatorio más amplio. El debate entre el individualismo extremo y la búsqueda de una «autonomía» que reconoce la interdependencia y la cooperación, como propone el subsistencialismo, es un testimonio de la complejidad ideológica del movimiento.

En última instancia, el survivalismo nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vulnerabilidad y la necesidad de desarrollar habilidades y conocimientos que trasciendan la dependencia de los sistemas actuales. Más allá de la alarma o el sensacionalismo, el interés fundamental radica en la búsqueda de la autosuficiencia y la capacidad de proteger a los nuestros, recordándonos que la preparación, en sus múltiples formas, puede ser un acto de empoderamiento frente a la imprevisibilidad de la vida.

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